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Edgar Neville Romrée

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Cita a contracorriente, por Fernando Herranz

 

 De Edgar Neville se ha dicho tardíamente, que es el director mas interesante del cine español de los años 40 :títulos como La torre de los siete jorobados(1944) o La vida en un hilo(1945) lo sitúan en un indiscutible 1º plano artístico. Sin embargo, en una época cuyo cine se nutria de exaltación patriótica, evasión folclórica o historia seria (cine de "trajes,reyes y pelucas", que diría el mismo Neville), Neville afronta las consecuencias de ser un autor en una industria de impersonales asalariados, y es virtualmente ignorado hasta después de la Trancision.
Su proverbial empeño en nada contra corriente vértebra una obra insólitamente personal, cuya etapa sainestesca es la mas reivindicada. Su trilogía del Madrid de entresiglos se inicia con La torre de los siete jorobados(1944), de una singularidad sin precedentes(¿a quien se le hubiese ocurrido meter en un mismo saco los cuplés y el expresionismo alemán?) y tiene continuidad en dos retratos populares harto aplaudidos a  posteriori:Domingo de Carnaval(1945) y El crimen de la calle Bordadores(1946).
Enamorado de su Madrid natal, su recreacion(mas imaginaria que nostálgica) ha sido interpretada como una aproximación naturalista y costumbrista a las formas populares; lo que mas bien parece es que utiliza la forma saetinesca como vehículo para, enfatizando el carácter literario de los diálogos, ironizar sobre el tópico  de lo popular y cargar desde el contra estamentos que no son de su agrado.
De estilo conciso y antirretorico, por su filtro pasan de Galdos a Baroja, de Goya a Solana, aunque Neville se sirve del humor como elemento unificador de toda su obra. Los asesinatos se ven despojados de su turbiedad, gracias al humor del dialogo chulesco y a gags que inrrupen en la narración devolviendo las cosas a su primario estado de farsa. "El humor es la manera de entenderse entre si las personas civilizadas", afirmaba. De ahí que Domingo de Carnaval, por ejemplo, se sustente en gracejo de los diálogos, cuyo alborozo contrasta con el reverso tenebroso y solanesco de las mascaras del carnaval. Mientras , focaliza su vertiente mas acida en títulos como La vida en un hilo(1945), que contiene explícitos ataques a la burguesía de la posguerra ( y eso que Neville era un aristrocata) , a esa clase media-alta-rural de círculos cerrados. Neville contrapone dos figuras, la del burgués y la del bohemio, y metaforiza con la siguiente conclusion:el bohemio puede hacer feliz a una mujer, y el burgués no. Por su parte ,El ultimo caballo(1950) acentúa la postura critica desde los postulados del neorrealismo italiano.
En esta película son un caballo y su esforzado dueño los que sufren los avatares del desarrollo industrial. Fernando Fernan-Gomez  emprende una quijotesca cruzada contra los automóviles que han infectado las calles, antes tranquilas de Madrid; borracho, a caballo, y con Jose Luis Ozores como simbólico escudero, grita en pro de la abolición del petróleo y los vehículos a motor en una película antológica.
La ciudad es, para Neville un actor tan fiel como lo fueron sus habituales Conchita Montes, Guillermo Marín, o Julia Lagos. Madrid es el espejo estético recurrente de un hombre que reivindica un tiempo pasado, pero desde una concepción del cine que solo se comprendería en el futuro.
Se adelanto un poco a su época. O, muy posiblemente, fuera la época la que se retraso con respecto a el.
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